14 de febrero de 2011

“Soy inocente, me torturaron”

Niega Nelson Pérez Torres que haya asesinado a la extranjera Monika Markiewicz. Alegó que ni la conocía y que lo aceptó en la Policía Judicial porque lo obligaron a hacerlo a base de torturas, que incluyó que le metieran su cabeza en una bolsa de nylon mientras lo golpeaban estando amarrado a una silla.

Entrevistado en el penal de Cozumel en compañía de su familia que acudió a visitarlo este domingo, Nelson Pérez Torres negó tajantemente que haya cometido el homicidio del que lo acusa la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). Con un semblante triste, desesperado y sabiendo que tiene que enfrentar las acusaciones en su contra, considera este momento como su peor pesadilla y desea que termine pronto para regresar con sus padres, hermanos, cuñadas y sobrinos a su casa.

Relató que la policía judicial fue por él y lo llevaron para interrogarlo, usando como método encerrarle la cabeza en una bolsa de nylon para sofocarlo, “ya me estaba muriendo ahí”, dijo.

Cuenta que estuvo esposado fuertemente de las manos (aún presenta las huellas), amarrado a una silla, afirma que le golpearon con una madera en las pantorrillas, y debajo de la nuca, en el nacimiento de la espina dorsal, lo que le impide sentarse bien. Asimismo, dijo que le metieron bolsas dentro de la boca que le provocaban asfixia, y le lastimaron la garganta, lo que le impedía comer cuando llegó al penal, pues al intentarlo, escupía los alimentos con sangre.

De acuerdo a sus palabras, uno de los judiciales le decía, “tú sabes algo, si no hablas te seguimos dando. Si no dices nada, aquí te vamos a matar”, al tiempo que le colocó una pistola en la cabeza, y por el temor de que le fuera a pasar algo a él o a su familia aceptó su culpabilidad. Sostiene lo anterior y que reconocería a los elementos de la policía judicial que lo torturaron.

Manifestó que su estancia en el penal ha sido más calmada hasta ahora, pues dijo, “me siento más tranquilo aquí que con la judicial. Creo que me tratan más mejor que allá con los hijos de puta judiciales que me maltrataban como a un perro”.

El trabajaba de garrotero en el bar del área de playa del hotel “Barracuda”, a 500 metros de la terminal marítima SSA de México, mencionó que el viernes 4 de febrero salió a las 17 horas de su empleo y llegó a bordo de su bicicleta a su casa ubicada en el kilometro 6 de la carretera transversal a las 18:40 horas. Confesó que sólo salía de su casa al trabajo y viceversa, no conoce siquiera la playa donde fue encontrado el cadáver de la mujer polaca pues nunca se aleja tanto de su domicilio.

fuente: Por Esto!

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