Noticias de Cozumel

Las notas locales de los principales periódicos del estado en un solo lugar.

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23 de junio de 2011

Molina-Aviomar compra conciencias de autoridades

A decir de Jorge Alberto Pérez Ruiz, secretario general de la Unión de Introductores de Frutas y Verduras en Cozumel, “la transportación de carga hacia la isla que actualmente tiene monopolizado Transcaribe, es un súper negocio que ha dado ínfulas a esta naviera que hace lo que sea para imponer su ley, al grado de comprar conciencias hasta de autoridades, por eso hacen lo que quieren”.

El dirigente culpa primeramente a la directiva de la API en el estado de no poner orden en esta cuestión, seguidamente sugiere que si el consorcio Molina/Aviomar no desea trabajar prestando el servicio como debe de ser, que el gobierno de cualquiera de los tres niveles (municipal, estatal, y federal) le entren al negocio, porque en su consideración, “tienen las posibilidades de brindar este servicio, como lo daban hace 25 años con precios económicos, antes de que concesionaran el servicio en aquel tiempo a la empresa Marítima Chankanaab”.

En su concepto es un “súper negocio el traslado de camiones de carga y particulares por vía marítima, por eso el monopolio hace lo que quiere, y se la saben de todas, todas, tienen licenciados, diputados, compran conciencias, afectando directamente a la ciudadanía, porque si no hay viajes tampoco hay algo para que coma el pueblo”.

Dijo que “por experiencia, cuando la empresa Molina/Aviomar ha tenido una real competencia, hasta se esmeran por atender lo mejor que pueden al usuario, sólo que al ser ellos los únicos que brindan el servicio, simplemente dan un mal trato”.

Acusó que “los gobernantes municipales, estatales, y federales le han dado manga ancha a los Molina/Aviomar, es más a las autoridades municipales ni los toman en cuenta, porque hasta en su cara se lo han dicho, e incluso en el trienio pasado, la naviera le daba boletos a la gente del ayuntamiento para los cruces de barco, pero ahora ya no se los dan, sobre todo porque anunciaron que iban a meter un barquito para que cubra la ruta de Cozumel a Playa del Carmen”.

Finalizó, diciendo que, “le falta rigor a los tres niveles de gobierno y por ello esta compañía naviera maneja el pastel como quieran, ¿Dónde están las autoridades, dónde están los diputados?, queremos ver que les paren el macho a estos señores”, dijo y aseguró que si fuera cualquier otro ciudadano, “no lo dejarían hacer su voluntad” pero ninguna autoridad osa enfrentar al monopolio.

Fuente: Por Esto!

22 de junio de 2011

Cambiar de empresa de transporte marítimo

Si la empresa que actualmente presta el servicio de transporte marítimo de carga a la isla no se siente capacitada para operar en las instalaciones que el estado pone a su disposición, una de las soluciones puede ser que el gobierno convoque a una licitación para que otra empresa que sí tenga el equipo adecuado, llegue a Cozumel.

Eso es lo que responde Francisco Kassian Díaz, director en nuestro país de la empresa SSA México, al cuestionársele cuál piensa que sería la solución para que finalmente se empiece a usar el muelle de 180 millones de pesos que su empresa construyó para la isla.

Stevedoring Services of América, nombre corto SSA, es una de las empresas dedicadas a los servicios portuarios más grandes de los Estados Unidos y del mundo.

En su división México, operan por ejemplo, los muelles de contenedores de Manzanillo en Colima, Progreso, Yucatán, Veracruz y Acapulco, además del muelle de cruceros de Cozumel que es el más grande en su tipo de todo el país y de América Latina.

Esta corporación hizo un intercambio con la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo de acuerdo al cual, SSA construiría a su costo un muelle para ferrys con las más altas especificaciones, así como una terminal remota para el servicio de ese muelle, esto a cambio de que se le cedieran los derechos sobre la vieja y obsoleta rampa de transbordadores que quedó atrapada entre los dos principales muelles de cruceros de la isla tras la creación de Puerta Maya en 1999 y que actualmente se encuentra estructuralmente afectada desde que se hubo de reconstruir a contrarreloj luego de que en octubre del 2005 fuera destruida por “Wilma”.

En el espacio que ocupa la rampa se planea ampliar la entrada del muelle internacional ya que este recibe barcos que pueden desembarcar a diez mil personas de una vez en el muelle y lo estrecho de la actual plataforma se convierte en un cuello de botella.

Según lo que explicó al respecto Kassian Díaz, tras formalizar el convenio SSA se dio a la tarea de construir “lo que sinceramente creo que es una de las mejores terminales de transbordadores de México, si no es que la mejor”; el nuevo muelle de Caletita, el cual sin embargo, está convertido en un elefante blanco porque la empresa que opera los barcos no quiere mudarse y, al contrario, se quiere quedar en la vieja y problemática rampa.

Al respecto, Kassian Díaz dijo estar enterado del conflicto y lamenta que hasta ahora la autoridad no haya podido imponerse, sin embargo, “para no meterme a opinar de otras cosas”, acepta hablar de los aspectos técnicos.

Según el director general en México de una de las empresas más especializadas en el tema portuario, no hay ninguna razón técnica para que el muelle no se use; de hecho, se ríe cuando se le plantea el argumento de que puede haber un accidente con el cable submarino.

“Si ese es el problema” (la posibilidad de que el barco ferry tenga que echar su ancla por falla mecánica y ésta se enganche en el cable) pues que se les imponga el uso de remolcadores como se hace en otros puertos y listo”.

Además recuerda que los planos del muelle se presentaron desde el principio del proyecto tanto a la empresa de los ferrys como a la Comisión Federal de Electricidad y no hubo ninguna objeción, de hecho, durante los trabajos de construcción, personal de la CFE monitoreó todo el proceso mediante video submarino tomado por buzos industriales para asegurarse de que los cables estuvieran en la posición menos riesgosa.

Los cables de hecho están tan cerca de la orilla en esa zona que quizás en el caso de la falla catastrófica que de su propio barco teme el consorcio Molina/Aviomar, ni siquiera se alcanzarían a enganchar los cables y el ancla antes de que el barco fuera proyectado contra la playa o el propio muelle.
“No sé cómo pueda fallar un barco de esa manera pero si la empresa no confía en su equipo, pues que lo renueve, los barcos también se modernizan y luego de unos años quedan obsoletos, las compañías de cruceros, por ejemplo, no podrían competir si tuvieran aún los barcos que tenían hace 15 años y el equipo de ellos (Molina/Aviomar) no necesariamente es el más moderno que hay para ese servicio”, mencionó Kassian Díaz y remata, “si saben que su equipo ya no es confiable, que lo renueven”.

Conocedor del negocio naviero y sus alcances, Francisco Kassian, director de SSA México afirmó, “estoy seguro de que si esta empresa no puede o no quiere dar el servicio en las instalaciones que el estado le pone a su disposición, se puede abrir una licitación por parte del gobierno para convocar a otras empresas que lleguen con nuevo equipo y que sí quieran y puedan dar el servicio”.

“Te aseguro que en unos días llegan por lo menos tres empresas grandes con todo lo necesario para operar de inmediato, si no es un ranchito a la orilla del mar, es Cozumel, es la isla más grande del Caribe mexicano, es una ciudad de 80 mil habitantes y es un mercado sumamente atractivo”, finalizó.

Fuente: Por Esto!

21 de junio de 2011

El colmo de la mala fe Molina/Aviomar

En el colmo de la mala fe, el consorcio Molina/Aviomar intenta ahora en la ciudad de México que el gobierno federal le concesione la vieja rampa de transbordadores para no cambiarse al nuevo muelle de carga de Caletita, el consorcio intenta con esto evitar la posibilidad siquiera de la competencia en el transporte de carga y al mismo tiempo afectar al muelle SSA México y detener sus planes de ampliación todo cuanto sea posible mientras negocian con Royal Caribbean para llevarse los barcos a su propio muelle, el Punta Langosta.

Desde hace dos semanas, Roberto Chami Lizárraga, personero del voraz consorcio yucateco, se encuentra en la capital de la República tratando de obtener la concesión de la vieja rampa de ferrys, de la que el consorcio simplemente se niega a mudarse, dejando en ridículo al gobierno del estado y en el desuso unas instalaciones de 180 millones de pesos.

Sin embargo, ese espacio ya fue concesionado hace tiempo a la empresa Stevedoring Services of America, conocida por su sigla SSA México, la cual también opera el muelle de cruceros más grande del país, que es precisamente el de Cozumel, el cual es el único que puede recibir, incluso de forma simultánea, a los cruceros de última generación de la empresa Royal Caribbean los Oasis of the Seas y Allure of the Seas, que juntos comparten el primer lugar como los barcos de pasajeros más grandes de la tierra.

SSA México obtuvo la concesión sobre el recinto portuario que ocupa aún la vieja rampa de ferrys, ya que lo permutó al gobierno a cambio de construir la nueva terminal de carga, con lo que para quedarse con un predio y un derecho portuario valuados en 150 millones de pesos, SSA construyó una terminal que costó más de 177 millones de pesos: el nuevo muelle de Caletita.

A pesar de ello, el consorcio Molina/Aviomar está ahora tratando de mover sus influencias en el gobierno federal para quedarse con la vieja rampa y lograr así un movimiento maestro que, según sus planes, dejaría en el desuso las nuevas instalaciones de la Apiqroo al tiempo que impide los planes de expansión de SSA México, que quiere ampliar el ancho de su pasarela de acceso utilizando el área donde está la rampa y ampliar su área comercial sobre el predio donde estaban las viejas oficinas de la Asociación Portuaria Integral, API, ya desalojadas.

Suponen que así, harían volver a los barcos de Royal Caribbean International (RCI)a su propio muelle el Punta Langosta, para lo cual, el pasado domingo se reunieron en Cozumel con Mike Ronan, directivo de RCI, a quien ofrecieron grandes descuentos en los precios de los servicios del muelle si cambia para allá sus operaciones.

No le dijeron a Ronan que sus barcos más grandes nunca podrán llegar a ese muelle porque debido a su ubicación geográfica, estorbarían el cono de aproximación del aeropuerto de Cozumel, razón por la que se le han negado todos los permisos de ampliación que ese muelle ha solicitado desde el año 2000 a la fecha y se los seguirán negando mientras el aeropuerto exista.

A pesar de todo ello, el consorcio sigue con su estrategia pues siente sus intereses afectados al tener que mudarse al nuevo muelle y con eso, además de dejar de obstaculizar el crecimiento de su competidor SSA México, se arriesga a lo que más teme, la libre competencia en el mercado del transporte de carga al tener el nuevo muelle no una, sino dos bandas de atraque.

El gran pretexto que se les ha ocurrido es negarse a operar en el nuevo muelle porque según ellos, sus barcos correrían grave peligro si a la hora de acercarse al puerto perdieran la propulsión de todas las cuatro máquinas que tienen cada uno –algo casi imposible- tuvieran que echar el ancla y esta se pudiera enganchar con los cables submarinos de la CFE que traen electricidad a la isla, cuya posición conocían desde hace por lo menos tres años sin que nunca hayan objetado nada.

Tampoco la CFE ha considerado riesgo alguno en la operación del muelle, pero de acuerdo a la Apiqroo, de ser ese el problema, se impondrá el uso de remolcadores y asunto arreglado.

Lo llamativo de todo esto es que, tan preocupados por la seguridad de su barco, no les importe seguir operando entre dos muelles de cruceros repletos de personas, donde un accidente como el que temen no sólo arrancaría cables, sino que sería más serio al estrellarse el ferry a la deriva contra los cruceros, con el riesgo incluso de que explote su carga, entre la que hay enormes pipas cargadas con gasolina, turbosina y otros combustibles

Fuente: Por Esto!

17 de junio de 2011

Otro chantaje de Molina-Aviomar

Superados todos los obstáculos, atendidas todas las observaciones de la autoridad, luego de años de trabajo y ya cuando Cozumel por fin logró contar con una terminal de carga digna de la isla, ahora el nuevo muelle no puede usarse porque no le da la gana al consorcio Molina/Aviomar cambiar ahí la operación de su barco.

Para evitar la mudanza, el consorcio yucateco que ha vampirizado a Cozumel por cuatro décadas inventa argumentos cada vez más parecidos a un capricho; el último que le cambien la posición de las defensas del muelle porque su barco, que por años operó sin defensa alguna y sólo con llantas viejas atadas a los lados de la vieja rampa, resulta que ahora, “se puede dañar”.

Lo más preocupante es que estos argumentos no han sabido ser contestados por el nuevo director de la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo, Román Quian Alcocer, quien en lugar de imponer su autoridad como jefe de los puertos del estado, se ha dedicado a consentir a la abusiva empresa, la cual incluso se ha dado el lujo de amenazar con dejar de dar el servicio de transporte de carga hacia la isla, sin importar que eso, sería motivo suficiente para revocarles la concesión.

En el fondo de todo esto, se encuentra el hecho de que el consorcio Molina/Aviomar, dueño de la única empresa que da el servicio de cruce de vehículos particulares y de carga hacia y desde la isla de Cozumel, no quiere mudarse al nuevo muelle porque éste, a diferencia de la vieja rampa y de la terminal de Punta Venado –ubicada en la costa continental– no tiene sólo una, sino dos bandas de atraque y el consorcio tiene miedo de que al existir dos bandas, llegue otra empresa a hacerles competencia.

Cuando en el año 2006 un grupo de empresarios cozumeleños encabezados por el conocido restaurantero y hotelero José Becerra, intentaron incursionar en el mercado del transporte marítimo de carga, además de una feroz campaña de desprestigio a su barco y de intimidación a los clientes empresariales, (amenazándolos con negarles el servicio si osaban subir alguna vez al otro ferry); el consorcio utilizó el hecho de que sólo hubiera una banda de atraque para desfondar a la otra empresa.

El método fue simple, siempre que el barco “El Arcángel” necesitaba ‘pegar’ en Cozumel o en Punta Venado, el consorcio se negaba a quitar sus barcos de las bandas para permitir la operación, alegando siempre “fallas mecánicas”.
Hacían que “El Arcángel” se pasara largas horas al pairo en medio del mar, sin poder llegar a ninguno de los dos puertos, causando la molestia y desesperación de los clientes y pasajeros y no había poder humano que los hiciera moverse, hasta que, incapaces de superar esta estrategia y sus propios problemas, los competidores quebraron.

Ahora, simplemente se niegan a mudarse al nuevo muelle a pesar de que hasta las oficinas de la Apiqroo en Cozumel tienen ya 15 días funcionando en la nueva terminal remota y ya todo el complejo está en operación, salvo el muelle, al que, mansamente, ahora le están cambiando de posición las defensas como lo exigió el consorcio.

Sin embargo, nada garantiza que con eso sea suficiente, pues a pesar de que el muelle fue certificado ya por la SCT y por la propia Comisión Federal de Electricidad, por la cercanía de los cables submarinos, ahora el testaferro del consorcio, Roberto Chami Lizárraga, gerente de Trans(a) Caribe, ha empezado a esparcir la especie de que el muelle no es seguro porque si el barco por alguna razón tiene que soltar su ancla, puede dañar los cables o tener un accidente.

Pero en realidad el asunto es que no desea el consorcio enfrentar siquiera la posibilidad de tener competencia en la explotación exclusiva que hace del filón de oro que representa el negocio del transporte de carga hacia y desde la isla.

Sabedores de la tendencia oficial a no tocarlos ni con el pétalo de una rosa y aprovechándose de la inexperiencia en el tema portuario de Román Quian Alcocer, un político más preocupado por su futuro que por el presente de los cozumeleños, los Molina/Aviomar seguirán moviendo sus piezas y, si tienen éxito, nuestro nuevo muelle seguirá tragando polvo y la operación de los cruceros en la isla, seguirá en riesgo.

El cambio de las defensas que exigió la delicada empresa Trans(a) Caribe estará listo este sábado, el muelle, por tercera vez en el año, estará listo para operar este próximo lunes, sólo falta ver si la autoridad puede imponerse o si puede más el chantaje de una empresa que los intereses de una comunidad.

Fuente: Respuesta