Óscar tiene ocho años y cursa el cuarto año de primaria y como a la mayoría de los niños, su madre lo acompaña hasta la entrada de la escuela todos los días.
Para lograr debe caminar por lo menos 45 minutos desde su casa por un camino de sascab hasta la carretera transversal bajo un inclemente sol o una intensa lluvia.
Ahí toma una de las dos únicas combis que lo transporta a la ciudad a él y muchos otros estudiantes que viven en 'Ranchitos'.
El camino a la menor lluvia se convierte en un lodazal y se inunda. Los permisionarios del servicio se niegan a entrar por el mal estado del camino.
'Tenemos que caminar con los zapatos y su pantalón en una bolsa cuando llueve para que llegue limpio a la escuela", expresa su madre Ana Lilia Tovar, mientras se intenta cubrir el rostro con una mano del intenso sol.
"Los políticos vienen en campaña a pedir nuestro voto, pero siempre se olvidan de nosotros. Seguro el próximo año van a regresar por las elecciones" (sic).
Ella sale con su hijo de su domicilio y ya no regresa. Le sale más barato esperar hasta las cinco de la tarde a la salida de su hijo.
Más adelante otros pobladores hacen trabajos de relleno en el camino por cuenta propio porque aseguran que el Ayuntamiento les niega el apoyo por ser zona ejidal. Pero esto no sucede cuando hay elecciones y las promesas "llueven".
Fuente: Novedades de Quintana Roo
7 de noviembre de 2011
Acudir a la escuela, una proeza; Ayuntamiento niega apoyo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario