Noticias de Cozumel

Las notas locales de los principales periódicos del estado en un solo lugar.

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2 de agosto de 2011

Serán sacrificados mediante inyecciones

Parece que la Dirección de Ecología trabajará en un plan capaz de reducir la población de perros ferales en la zona oriental de la isla, porque se comprarán inyecciones para sacrificarlos y se trabajará para capturarlos, dice Francisco Reyes Novelo, regidor presidente de la Comisión de Ecología. La presencia de los caninos constituye un peligro para los nidos de tortuga en esta temporada de anidación, ya que al no tener comida suficiente en el monte, salen a la franja arenosa con el riesgo de que devoren los huevos.

Reyes Novelo dio a conocer que sostuvo una reunión con los titulares de la Dirección de Ecología y del Centro de Control Animal que depende de la primera con quienes convino implementar un programa que les ayude a erradicar a los perros ferales, que son abandonados en el monte cerca de las playas orientales donde buscan su alimento en el mismo monte o en los pocos basureros de restaurantes en la zona.

Dice que ya han empezado a contactar a autoridades estatales y federales para bajar recursos como son la inyección letal para los animales a fin de contar con un método que no sea doloroso para los animales que también se aplicará a caninos sin dueño que se encuentren sobre la mancha urbana.
Agrega que se va implementar una campaña en medios de comunicación para hacer conciencia entre la ciudadanía acerca de la responsabilidad de tener una mascota, porque hay gente que al fastidiarse de sus mascotas los abandonan en la calle o en la zona de monte cerca de las playas orientales.
De acuerdo a sus palabras personal de la Dirección de Ecología y de Seguridad Pública, estarán haciendo rondines para atrapar a los perros y llevarlos al Centro de Control Animal para que los sacrifiquen.

Finalizó diciendo que hasta el momento no ha habido problemas generados por estos perros contra los nidos de las tortugas marinas y se mantiene la vigilancia en el área, sin embargo, el director de Ecología, Héctor González Cortes, había declarado días atrás que antes observaban a dos que tres perros juntos, pero ahora se han divisado jaurías de hasta diez o más, que hurgan entre la arena en busca de los huevos de tortuga.

Fuente: Por Esto!

16 de julio de 2011

Amenazan perros ferales nidos de tortugas

Los nidos en donde los quelonios llegan cada año a Cozumel a depositar sus huevos en la zona oriental de la isla están amenazados por la presencia de perros ferales. Estos animales que fueron llevados a lo que era en su momento el basurero a cielo abierto o abandonados por sus dueños en las carreteras, se han convertido en los últimos años un peligro para la tortuga marina.

Héctor González Cortés, director de Medio Ambiente y Ecología en el Ayuntamiento, tiene un conteo de mil 500 nidos en lo que va de la presente temporada de arribo de la tortuga marina. Por cada mil huevos que se ponen, sólo una regresa al mismo sitio a depositarlos en el lugar en el que brotó.

Los grandes arenales de la zona oriental siempre han sido el sitio de anidación y eclosión de la especie, que en un tiempo fueron capturadas para aprovechar su caparazón, carne y huevos.

Hoy en día son una especie protegida, pero es amenazada no sólo por los depredadores naturales de la zona como los mapaches y armadillos.

Hasta marzo del 2011, personal del Centro de Control Animal estimaba que existían unos 100 ejemplares de caninos salvajes que viven en las selvas cercanas a la costa, esto luego de una campaña de captura en la que se lograron eliminar unos 50 especímenes. Por las condiciones en las que viven pueden tener hasta cinco crías.

Por el momento no hay una estrategia específica para erradicar a estos canes que en el pasado comenzaron a ser casados con jaulas y sacrificados en el Centro de Control Animal. Aunque se logró disminuir su número estos logran sobrevivir.

Fuente: Novedades de Quintana Roo

23 de mayo de 2011

Donald Trump, tras costa virgen

Varios kilómetros de playas vírgenes de suave arena blanca y una porción de mar al que la presencia de los únicos micro atolones coralinos del Caribe occidental, convierten en una inmensa piscina, es lo que está en el punto de mira del especulador inmobiliario Donald Trump en el otro lado de la isla. Terrenos que, sin embargo, están protegidos por diversas leyes, y supuestamente no se deberían tocar.

El eterno y hasta ahora no resuelto debate entre conservación ambiental y desarrollo inmobiliario tiene un nuevo capítulo en la parte norte oriental de la isla de Cozumel, la cual por cierto, se supone que está en proceso de ser declarada “área natural protegida”, en un proceso que el gobierno federal ha detenido por los últimos dos años.

Desde el año 2006, se supo primero como rumor y luego como algo que se confirmó por las más altas autoridades de entonces, que el millonario norteamericano Donald Trump, tenía el interés de invertir en la costa oriental de Cozumel, en terrenos que se supone fueron propiedad del finado empresario yucateco Fernando Barbachano y ahora son propiedad de su familia. No está clara la forma como el extinto empresario yucateco se hizo de esas tierras, que para efectos legales tienen el nombre de “Rancho Ixpalbarco”, pues representantes del Ejido Isla Cozumel –creado en los años 30 del siglo pasado por el gobierno de Lázaro Cárdenas- han explicado que cuando se creó el ejido, sólo existían ranchos como el Buenavista, de los Villanueva; en el sur oriente de la isla, el Rancho Chankanaab, de los Marrufo en la costa occidental o el San Gervasio, de los Novelo, en el centro de la isla, familias todas residentes de Cozumel desde la época del repoblamiento, en la segunda mitad del siglo 19.

No se conocía, sin embargo, dicen, la existencia de ningún Rancho Ixpalbarco en la costa norte oriental, cuyas únicas instalaciones aparentes consisten en una barda en medio de la nada donde mediante letras grabadas en acabado de cemento pulido, se asegura que esta propiedad fue inscrita en el registro de la entonces Secretaría de Agricultura y Fomento el 1º de abril de 1946, casi diez años después de la creación del ejido; y advierte también de la inscripción de este supuesto rancho en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio del entonces Territorio Federal de Quintana Roo, el 27 de agosto de 1963.

El terreno abarca una buena extensión de algunas de las mejores playas que le quedan a la isla y de hecho a todo el norte del estado, playas que se han preservado del deterioro y de la erosión que afectan a Cancún y la Riviera Maya, precisamente porque no hay hoteles ni residencias que se hayan construido sobre sus dunas.

Una de estas playas, la llamada Ha Nam, es parte de la única formación de atolones de coral y laguna marina en esta parte del Caribe; un lugar que los buzos y los biólogos conocen como “micro atolones”, y que desde hace tiempo han tratado de ser incluidos en una posible área protegida marítima que promueve el propio Parque Marino Nacional Arrecifes de Cozumel, ya que se trata de un lugar único por sus características en el que se pueden encontrar desde estrellas de mar hasta tiburones.

Por el lado de la costa, existen lagunas, tanto estacionales como permanentes, y manglares donde viven cocodrilos, aves migratorias –como diversas especies de patos- y magníficas aves residentes como el águila pescadora; además de que las poblaciones vegetales son macizas colonias de palmas que, como el chit y la palma de guano, están también dentro de la norma oficial 056 sobre especies protegidas.

Las playas poseen inmensas dunas de fina arena que
es mantenida en su lugar gracias a las marañas de vegetación rastrera y resistente a ese tipo de suelo que crece sobre ellas, además de que las largas franjas de arena entre las dunas y el mar, sin obstáculos, luces ni construcciones que les estorben, son hoy por hoy uno de los últimos y más importantes santuarios de reproducción de la tortuga marina en todo el norte de Quintana Roo.

Hasta ahora, las únicas empresas que han tenido la suficiente imaginación e iniciativa para sacarle provecho económico a esos lugares, han sido las empresas de excursiones guiadas o “tours” dedicadas principalmente al mercado de los cruceros, que entran ahí en vehículos todo terreno para llevar a los turistas a las ruinas mayas que se erigen aquí y allá a lo largo de la costa, a la orilla del mar, utilizando un camino cuyo trazo original fue obra de los mismos ejidatarios hace décadas.

Los terrenos tienen dueños, pero los planes de ordenamiento ecológico de Cozumel y diversas leyes federales, han impedido hasta la fecha que se colonice esa parte de la isla.

Como en todo proyecto, en el de Donald Trump hay personas que opinan a favor y otras en contra, los que están a favor citan la creación de empleos y la posibilidad de que la isla recupere su nivel como un destino hotelero exclusivo –sitio perdido ante el apabullante crecimiento de los cruceros y sus miles de visitantes en los muelles de la costa occidental- como las principales razones para apoyarlo.

Los que se oponen critican que el supuesto desarrollo pueda darse sólo a costa de la destrucción de lo que al final del día, son los verdaderos atractivos de la isla de Cozumel; dicen además que por más que se pretenda evitarlo, si se deja pasar este proyecto luego vendrán otros, primero a un lado y luego “a sólo cinco kilómetros”, hasta depredar el resto de la costa y que se crearán también asentamientos irregulares para la gente que trabaje ahí y no quiera o no pueda regresar todos los días a la ciudad de San Migue de Cozumel, representando un jugoso negocio al principio, pero poniendo en riesgo la viabilidad ambiental y económica de la isla en el mediano y el largo plazo.

Fuente: Por Esto!

18 de octubre de 2010

Proliferación de puestos invasores

Siendo el lugar para estacionarse una de las principales carencias en el lado oriental de la isla, el ayuntamiento está permitiendo que cada vez más puestos semifijos de artesanías de bajo costo y cobijas, se instalen en esos espacios, afectando a los turistas y estropeando el atractivo visual de la zona.
De la noche a la mañana, los escasos espacios donde turistas y locales podían estacionarse para ir a la playa en el otro lado de la isla, están siendo ocupados por puestos semifijos que las autoridades consienten, en detrimento de todos los demás.
Empezaron a la salida de las curvas al norte de Playas Box, también conocida como “Rastas” y ahora se han expandido a lugares como Playa Bonita y Punta Chiqueros, ocupando las pocas salientes que, a manera de cunetas, permiten a los vehículos estacionarse enfrente de las playas.
En Cozumel, la antigua carretera costera oriental, construida en la cima de una enorme duna, no cuenta con cunetas y en la mayor parte de su trazo, no hay superficie a los lados de lo que es la banda de rodamiento, haciendo imposible estacionarse.
Esa es una de las razones por las que unas playas son más populares que otras, porque en algunas hay, a los lados de la carretera, generalmente del lado de la selva, pequeños espacios de tierra maciza que permiten estacionar uno o varios autos.
Sin embargo, son precisamente esos espacios los que las autoridades municipales, abusando de su posición de administradores y actuando como si fueran dueños de la isla, han empezado a permitir que se usen para instalar estos puestos de baratijas que son una elocuente muestra del ingenio empresarial mexicano, que al parecer sólo consiste en poner un montón de coloridas y genéricas artesanías de bajo costo, poner de fondo algunas cobijas de producción masiva y sombreros “charros” de colores chillantes y dimensiones ridículas, para sentarse a esperar clientes y tratar de estafar a los incautos.
Porque esos puestos aparecieron ahí de la noche a la mañana, ahora mucha gente de la isla que desea acudir a las playas no podrá hacerlo o se verá en dobles dificultades para encontrar un rincón en el que estacionar su vehículo.
Los turistas también se ven afectados por esta situación y hasta algunos “tours” que aprovechaban esas pequeñas bahías de estacionamiento naturales, ahora ya no pueden hacerlo ya que en los hechos, la vía pública se ha privatizado.
Como las actuales autoridades del ayuntamiento que encabeza Juan Carlos González Hernández ya se van, han empezado a proliferar estos extraños e injustos permisos, los cuales son repartidos como continuas “excepciones” y como evidente pago de favores y lealtades políticas.
Lo que no han tenido en cuenta es que esta proliferación de vendedores en ese tipo de áreas, cuando se le deja implantarse, luego ya no se puede parar y se vuelve incontrolable como ha pasado en innumerables destinos turísticos.
El acercamiento de “Paula” dio la oportunidad de ver lo que ocurre cuando quitan esos puestos invasores: los turistas usan los pocos espacios para estacionarse e ir a la playa, pero el gusto sólo duró un día y ahora, los puestos han vuelto.
Como si de una garantía de impunidad se tratara, los nuevos puestos semifijos que han aparecido en la costera oriental, ostentan la propaganda de los candidatos ganadores en las pasadas elecciones estatales, y no hay quien les ponga un alto.

Fuente: Por Esto!