Noticias de Cozumel

Las notas locales de los principales periódicos del estado en un solo lugar.

Noticias de Cozumel

Notas locales de los principales periódicos del estado en un solo lugar.

Noticias de Cozumel

Notas locales de los principales periódicos del estado en un solo lugar.

Noticias de Cozumel

Notas locales de los principales periódicos del estado en un solo lugar.

Noticias de Cozumel

Notas locales de los principales periódicos del estado en un solo lugar.

Mostrando entradas con la etiqueta Donald Trump. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Donald Trump. Mostrar todas las entradas

3 de octubre de 2011

Punta Arrecifes Resort, sin beneficio para Cozumel

De concretarse el proyecto, la gente que venga a “Punta Arrecifes Resort” no pasaría por la ciudad de San Miguel de Cozumel, ya que parte del plan es alargar la pista del aeropuerto y comunicarla mediante un camino exclusivo hasta esa costa de la isla.

El proyecto original, dado a conocer hace cinco años en estas páginas y que en ese entonces hacía ostentación del nombre del inversionista norteamericano Donald Trump como una forma de darse credibilidad, incluía su propia pista aérea y tendría también 2 mil cuartos más de los 4 mil que se manejan ahora, para un total de 6 mil habitaciones, dos veces todos los cuartos de hotel de los que actualmente dispone la isla.

Ahora, como el proyecto se ha recortado, según fuentes que han conocido de cerca el proyecto, se maneja la posibilidad de utilizar las pistas del aeropuerto actual en lugar de construir una propia.

Esto para los eventuales compradores de “Punta Arrecifes Resort” que sería gente adinerada, muchos de los cuales se supone que tendrían sus propios aviones.

Igual se estaría considerando crear un acceso desde la zona del aeropuerto hasta el faraónico proyecto que ahora se publicita con la frase “The jewel of Cozumel” o la joya de Cozumel; de tal modo que quienes lleguen ahí puedan acceder a la zona sin necesidad de cruzar la ciudad de San Miguel de Cozumel.

Dado que esta sería una comunidad cerrada ubicada a más de 20 kilómetros del área urbana, la derrama económica que dejaría, además de las ganancias de los especuladores inmobiliarios, se limitaría más bien a la cantidad que se pague por sueldos a las personas que ahí trabajen, pero no a un consumo directo de los supuestos “turistas de alto poder adquisitivo” que acudirían a ese lugar, quienes poco tendrían que hacer en la ciudad.

Aunque todo se encuentra aún en el nivel de propuestas y proyectos, los inversionistas que quieren avanzar sobre la última zona virgen de Cozumel cuentan con el respaldo de las autoridades del municipio, encabezadas por el alcalde Aurelio Joaquín.

Fuente: Por esto!

16 de septiembre de 2011

Habría mayor afectación a la flora y fauna del polígono norte donde se pretenden instalar 64 “veletas” para la creación de energía eólica, al haber especies endémicas que vivirán un trastorno, en cambio en el extenso terreno escogido en la parte sur el impacto sería menor, por ello es más conveniente sólo utilizar esta parte, opinó Ricardo Gómez Lozano, director del Parque Marino Arrecifes de Cozumel.

El proyecto del parque eólico impulsado por el gobierno del Estado a través de la Secretaría de Medio Ambiente del Estado (Sema) a cargo de Ángel Mota Salazar, estima la colocación de 57 aerogeneradores o “veletas” en la parte sur de la costa Oriente en terrenos que empiezan desde frente a la entrada del parque ecológico “Punta Sur” hasta “Mezcalitos”; y por el lado norte desde “Mezcalitos” hasta el faro de “Punta Molas”, pretenden colocar 64 aparatos, de una altura de 80 metros del suelo al punto más alto, con aspas de 100 metros, que tendrán 50 metros de diámetro, cuyos postes estarán clavados al suelo a una profundidad de 20 metros, según sobre rocas “sanas”, aunque la mayor parte de la geografía terrestre del área norte es de zonas inundables, humedales, y cuerpos de agua, y también en el lado sur existen aguadas en menor cantidad.

Desde el punto de vista de Gómez Lozano, la vasta extensión territorial de la zona norte en cuestión “es rica en recursos naturales en buen estado de conservación, en cuyo espacio aéreo ingresan aves migratorias a la zona selvática en las llamadas “carreteras de aire”, que de instalarse estas veletas gigantescas, ocasionaría un riesgo para la fauna aviar que por instinto buscarán otras alternativas para contar con un sitio que les brinde seguridad y con el alto riesgo de que dejen de venir a Cozumel, lo que alteraría la cadena alimenticia en la selva porque sirven de freno a otros especímenes y también de alimento a carnívoros”.

Al extender su comentario, hizo notar que “en estos terrenos aún en su mayor parte vírgenes, abundan humedales o cuerpos de agua que cobran vida cuando llueve, por la presencia de aves, reptiles, y mamíferos, muchos de estos, considerados especies endémicas que no se hallan en otra parte del mundo”. Al igual que existe en abundancia vegetación exclusiva de la isla como las palmas de “chit” y de “guano”.
Desde su óptica “es positiva la intención de crear electricidad aprovechando el viento, sólo que hay que valorar qué estamos poniendo en riesgo, no por un proyecto muy bueno también vamos a poner en riesgo la salud de la isla y la condición de la selva”.
Mencionó que “no podemos concebir que exista costa sin “chital”, sin humedal, y sin manglar, porque es la primer barrera contra fenómenos meteorológicos. Ya está demostrado, cuando viene un huracán, si no tienes esta primer barrera, cuando le pega directamente a la selva, la afectación es mayor, y prueba de ello es la protección que brindaron a la selva que hoy día está como si nada luego del huracán Wilma”.

Uno de los riesgos que mencionó de colocar estas altas estructuras, “es la fragmentación de la alfombra selvática, es decir, crear caminos donde no existía rompiendo la continuidad del espacio, que redundará en que los mamíferos cambien su comportamiento al no querer pasar de un lado a otro y se aislarán”.

Opina que para concretar este tipo de proyectos es necesario contar con los elementos técnicos para salvaguardar los recursos naturales de la isla y de los habitantes.

Respecto a la zona Sur, dice que “no es que sea un lugar idóneo, sólo que es menor la afectación, pues sigue habiendo fragmentación de hábitat, pero en la balanza los riesgos pueden ser menores o mitigables, que de acuerdo a la Manifestación de Impacto Ambiental y la Semarnat, sí tienes impactos, pero puedes encontrar la forma de mitigar esos impactos y realmente dar un beneficio a la comunidad, lo que hace a este polígono un sitio adecuado para estos proyectos”.

Manifestó que en el Estado de Oaxaca, “se construyó un parque eólico llamado “La Ventosa 2”, que dota de energía a todo esa entidad compuesta por más de 500 municipios, y sobrepasa aún el estimado de generación energética con 184 “veletas”.
Dijo que “en la explicación recibida, Cozumel requiere 30 megawatts, suponemos que eso es para toda la necesidad de la isla, y que la otra mitad del afluente energético podría ser llevado hacia continente. En la primera etapa se piensa colocar 60 estructuras que generarán 2.3 megavatios cada una aunque no de manera uniforme, pero no se mencionó cómo se va beneficiar la comunidad, sólo se mencionó lo que Cozumel necesita”.

Finalizó diciendo que en Cancún actualmente están teniendo problemas con la arena de sus playas, porque construyeron hoteles sobre las dunas y cortaron este tipo de vegetación, y advierte “pues no empecemos nosotros a poner en riesgo nuestros recursos porque en el futuro ya no vamos a poder dar un paso hacia atrás diciendo: la regué y ahora quiero remediarlo”.

Fuente: Por Esto!

Promueven el desarrollo Punta Arrecifes Resort

Presentan el proyecto “Punta Arrecifes Resort” en función privada a los dirigentes de la Canaco, de la Canirac y de la Coparmex, todos ellos, “juniors” de las mismas familias de siempre y todos con voto en el comité de seguimiento del Plan de Ordenamiento Ecológico.

Los jóvenes dirigentes empresariales, todos hijos de encumbrados clanes enquistados en la política y la empresa desde hace décadas, fueron citados la tarde de este miércoles en el salón de juntas de conocido hotel del centro de la ciudad donde representantes de la familia Barbachano les mostraron el proyecto.

Este proyecto implica urbanizar la última zona virgen de la isla al norte de Mezcalitos y aunque han dejado de mencionarlo públicamente porque “jala mucho la marca” detrás de todo el asunto sigue el financiero y especulador inmobiliario estadounidense Donald Trump, representado en este negocio por su hijo Donald Trump jr., quien el pasado mes de mayo estuvo en Cozumel para hablar del asunto con el alcalde Aurelio Joaquín, quien lo recibió en su casa y luego negó que supiera algo de “Punta Arrecifes Resort” cuando se le cuestionó en su momento la veracidad de estos datos.

Ahora, la cara pública del proyecto no será la de Donald Trump, sino la de la familia Barbachano, conocida dinastía de empresarios y latifundistas yucatecos que se hicieron de valioso terrenos aprovechando sus conexiones con los grupos de poder y diversos titulares de la secretaría de la reforma agraria, terrenos que son tan valiosos como el predio donde se encuentran las ruinas de Chichén Itzá o cómo el ahora llamado “Rabcho Xpalbarco” que supuestamente comprende 12 de los 20 kilómetros de costa virgen que le quedan a la isla en el lado norte oriental y que nadie sabe cómo pasó a ser propiedad de los Barbachano.

Cozumel fue repartida a los campesinos de entonces por el gobierno de Pascual Ortiz Rubio, fundándose el ejido Cozumel el 15 de abril de 1930; en aquel momento, toda la isla fue parcelada y sólo se respetaron los ranchos que ya existían y que eran de familias antiguas de la isla cuyos descendientes de hecho siguen siendo ejidatarios.

En aquel momento nada se sabía de un “Rancho Xpalbarco” que, según una barda levantada en medio de la nada en la costa hoy en peligro, fue fundado en 1946.

Para que poseyeran esa tierra, se la debieron comprar a los ejidatarios y no hay registro de tal movimiento, que además era ilegal en 1946, porque los ejidos no podían venderse, pero a pesar de todo ello, la misma barda informa que el rancho se fundó el 1 de abril de 1946 y que la propiedad fue inscrita en el registro público del entonces territorio federal de Quintana Roo el 27 de agosto de 1963, basándose en un título emitido por la desaparecida secretaría de agricultura y fomento en 1946.
Ahora, y a pesar de los problemas económicos que públicamente se supo que pasaba la familia Barbachano desde la crisis del 2008, se presentan en Cozumel hablando de una inversión de 3 mil millones de dólares.

Este proyecto que entre otras cosas pretende excavar una marina artificial en esa delicada sección de la isla y comunicarla con el mar por medio de profundos canales excavados en la roca viva, fue presentado a Juan Carlos Villanueva, dirigente de los comerciantes agrupados en la Canaco; a José Becerra Ruiz, dirigente de los restauranteros agrupados en la Canirac y a Pedro Joaquín del Bouis, dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

Los tres mencionados personajes son parte de conocidas familias del mundo político y empresarial de la isla y tienen un asiento con voz y voto en el comité del poel, encargado de revisar el proyecto, al cual se le está analizando única y exclusivamente desde el punto de vista económico y no de lo que puede implicar para el equilibrio ecológico de la isla.

Fuente: Por Esto!

15 de septiembre de 2011

Desarrollo depredador amenaza

El área de costa al norte de Mezcalitos, nuevamente en el centro del debate entre los intereses inmobiliarios y la conservación ecológica; es una zona donde abunda la vegetación protegida y que tiene un papel importante en el sistema hídrico de la isla, donde existen además vestigios mayas.

La zona de costa que es sólo accesible mediante vehículos todo terreno, mide más de 20 kilómetros y el predio donde se asentaría el proyecto inmobiliario ocuparía 12 de ellos.

Esta parte queda justamente en el sector más sensible de esa costa, y aunque en reciente sesión del comité de seguimiento del plan de ordenamiento ecológico local, se votó a mano alzada para quitarle la protección legal, todavía falta ver qué opina al respecto el gobierno federal a través de la Secretaría del Medio Ambiente (Semarnat), que en última instancia es la que debe autorizar o rechazar el proyecto.

Las razones que tendría para echarlo abajo son numerosas, entre las más importantes está el hecho de que, como otros proyectos que se han rechazado en Quintana Roo, en la zona se presenta la conjunción de varios ecosistemas como lo son las formaciones de coral conocidas como los “micro atolones”, únicos en el Caribe, las dunas costeras que explican la existencia de playas de hasta cien metros de largo que no se han erosionado con siglos de huracanes porque no tienen nada encima; las lagunas costeras tanto permanentes como estacionales que son refugio de fauna y flora protegidas y en peligro, así como punto de llegada de numerosas aves migratorias y presencia de vegetación protegida, incluida en la norma oficial mexicana.

Esas zonas vírgenes, donde se acumula una gran cantidad de agua dulce, son muy importantes para que la isla tenga agua disponible para sus habitantes, pues el agua se infiltra lentamente al subsuelo y eso ayuda a recuperar los mantos freáticos de la explotación que se hace de ellos.

Se trata demás del hábitat de animales que irremediablemente serán desplazados si se concreta el plan de urbanizar esa parte de la isla, el cual se aprovecha de la necesidad económica para ablandar a la población de Cozumel, que por años se ha negado a que hagan desarrollos allí, pero a la que ahora se le dice que aceptar esto es la única forma de darle viabilidad.

Además, existe otra razón por la que esa costa de la isla no ha sido nunca habitada de manera permanente, ni siquiera por los antiguos mayas, y es el hecho de que es precisamente la costa Oriente la que recibe de lleno el embate de los huracanes que llegan desde el Caribe y que lanzan toneladas de agua, arena y colosales rocas contra la orilla, penetrando más de cien metros en algunos puntos, sobre todo aquellos que por alguna razón han perdido la protección natural de las dunas.

De hecho, en playa Xa’nan, que es el corazón del proyecto “Punta Arrecifes Resort”, la sección de duna que fue retirada hace años para dar acceso a la playa, donde se levantó una pequeña palapa, muestra a simple vista la penetración que tuvo el agua en ese punto y la cantidad de arena que arrojó violentamente hasta el otro lado del camino durante los huracanes de 2005.

Fuente: Por Esto!

6 de septiembre de 2011

No le importa “cargar con el costo político”

Con tal de impulsar el proyecto inmobiliario al Norte de Mezcalitos, al alcalde Aurelio Joaquín no le importa “cargar con el costo político”, pues dice que si todo sale bien, en 20 años se le recordará como la persona que tuvo “el valor” de permitir ese y otros proyectos que, según él, son la oportunidad más importante que ha tenido la isla en años y, quizá, una de las últimas.

Durante su exposición ante el comité de seguimiento del Plan de Ordenamiento Ecológico Local (POEL), el alcalde argumenta largamente la necesidad de traer nuevas inversiones a la isla.

Admite que la isla, histórica cuna del turismo en Quintana Roo, ha quedado en un evidente rezago frente al resto de los destinos exitosos del estado, lo que ilustra diciendo que en la Riviera Maya, un solo hotel, el Bahía Príncipe, tiene 2 mil 800 habitaciones, mientras que entre todos los hoteles de la isla, incluyendo los pequeños hoteles del centro y los que no están afiliados a la Asociación de Hoteles, se tienen “apenas 3 mil 800”.

Todo esto se presenta por el alcalde ante el comité como razones para convencerlos de que otorguen “la factibilidad”, que es una opinión favorable a determinado proyecto, requisito para que las autoridades federales del medio ambiente, concretamente la Semarnat, consideren siquiera autorizarlo, por lo que es un requisito crucial.

También se trata de convencer a los miembros del comité de que modifiquen algunos criterios del plan de ordenamiento para permitir estos proyectos.

Para esto, el alcalde acude a reconocer la penuria económica que actualmente enfrenta la isla, algo de lo que no se habla ni pública ni oficialmente, pero es una realidad en el seno de muchos hogares cozumeleños.

Aurelio Joaquín, enfático y vehemente, hace un recuento de los problemas que enfrentan los empresarios de todos los giros en la isla, de la decadencia del centro de la ciudad como zona comercial y turística; de las horas que se pasan los taxistas esperando viaje y otros signos evidentes del decaimiento de la economía local, lo cual, dice, ha provocado ya el éxodo de unos 17 mil residente, pues asegura que la población de la ciudad ha pasado de 89 mil a 72 mil personas “según el censo”.
Por eso, Aurelio Joaquín pide al comité de seguimiento “que ya destrabemos esto” modificando el plan de ordenamiento para que se pueda realizar el proyecto Punta Arrecifes Resort, al Norte de Mezcalitos, y también uno de ‘ecoturismo’ en la Isla de la Pasión y el de la energía eólica en el otro lado de la isla.

En un punto de la exposición, el alcalde afirma: “No me importa cargar con costos políticos si en 20 años alguien se me acerca y me dice: gracias Lito porque gracias a ese cambio en el POEL que hubo en tu administración, yo ahora tengo trabajo, al día de hoy soy gerente de un hotel, al día de hoy soy ingeniero energético o al día de hoy tengo la oportunidad de tener una empresa de tours”.

Termina su exposición diciendo que “nosotros queremos revivir a Cozumel y con estos proyectos lo revivimos”.

De estos temas el alcalde no ha hablado en público todavía; este lunes se trató de obtener de él una entrevista para que explique estos planes al público lector; sin embargo, no estuvo disponible “por cuestiones de agenda”.

Fuente: Por Esto!

5 de septiembre de 2011

Desarrollo inmobiliario al norte de Mezcalitos

Según el alcalde de Cozumel, la isla ha perdido más de diez mil habitantes en estos últimos años y se vive una profunda crisis económica que, supuestamente, podrá remediarse permitiendo el desarrollo inmobiliario en la zona al norte de Mezcalitos.
Durante la última reunión del comité de seguimiento del Plan de Ordenamiento Ecológico Local, POEL, de Cozumel, el joven político comenzó su alocución a los presentes presumiendo de que, con todo y el oficio político que ha elegido, “lucha por no politizar” los proyectos.

Culpó a “la politización” de que no se haya podido remodelar la zona centro de la isla, aunque no explicó a qué remodelación se refiere pues en diez años, esa área ha recibido tres remodelaciones mayores, una la realizada en el área del parque Juárez cuando Félix González era alcalde, otra la remodelación de la avenida Rafael Melgar cuando gobernaba Carlos Hernández Blanco y la más reciente la modificación de calles y aceras, así como la remodelación de Plaza del Sol durante el gobierno de Gustavo Ortega, obra que aún no acaba de pagarse y que marcó el inicio de la actual crisis financiera del ayuntamiento.

Luego de decir lo anterior el alcalde se dirigió a los presentes para pedirles “el voto de confianza”, pues aseguró que el mencionado proyecto “Punta Arrecifes Resort” y los otros que se presentaron ese día son “la oportunidad” para Cozumel.
Acto seguido, con una sinceridad que no se usa en los discursos oficiales, Aurelio Joaquín admitió que la isla pasa por una profunda crisis en cuanto a su modelo de turismo.

Mencionó que desde hace años los hoteles no crecen ni en cuanto al número de cuartos que ofrecen ni en cuanto al porcentaje de ocupación de los cuartos que ya existen y que incluso el turismo de cruceros va claramente a la baja.

Luego dio un dato que no dijo cómo lo obtuvo pero afirmó que de alrededor de 89 mil habitantes que llegó a tener, la ciudad tiene ahora unos 72 mil, pues se ha registrado una salida de gente provocada por la baja de la actividad turística.
Incluso admitió que él mismo posee como patrimonio familiar una plaza comercial en el centro de la ciudad, donde de 20 lugares disponibles para rentar “tengo seis (ocupados) y casi casi regalados”.

Sabedor de que hablaba ante los integrantes del comité que se supone supervisa el plan de ordenamiento ecológico, se puso lírico al disertar sobre su edad y la del gobernador Roberto Borge, argumentando que por el hecho de ser ambos jóvenes en sus tempranos treintas, todo lo que hacen está impulsado por las mejores intenciones.
“No queremos hacerle daño a Cozumel, créanmelo”, afirmó Aurelio Joaquín, quien parece muy convencido de que la única forma de lograr un mejor desarrollo para la isla, es consentir en lo que hasta ahora tanto se ha evitado, que es permitir el avance inmobiliario sobre la franja de playas al norte de Mezcalitos, donde la yucateca familia Barbachano afirma poseer 12 kilómetros de playa virgen que le interesa desarrollar.

De acuerdo a sus promoventes, se trata de un proyecto que implica invertir “de 600 a mil millones de dólares” en un lapso “de 15 a 20 años” que se llevará por etapas y que no se trata de crear “un Cancún” sino un desarrollo, dicen, equilibrado con respecto al medio ambiente.

Sin embargo, para realizar esa idea en apariencia tan positiva, es necesario modificar una vez más el plan de ordenamiento –pues al parecer aquí no se trata de que los proyectos se ajusten a la ley sino la ley a los proyectos- y siendo algo tan bueno, el alcalde ha tenido incluso que mentir para mantenerlo en secreto, pues cuando se le ha preguntado al respecto siempre ha negado públicamente estar siquiera enterado de estos asuntos.

Fuente: Por Esto!

2 de septiembre de 2011

Rescatan proyecto Punta Arrecifes Resort

Revive el proyecto Punta Arrecifes, que pretende desarrollar hoteles, campos de golf y marinas en la zona Norte -Oriental de la isla, el cual fue oficialmente presentado desde hace dos semanas ante líderes empresariales y personajes de la sociedad civil.
Tal como lo adelantamos desde mayo de este año, el gobierno de Aurelio Joaquín, con el argumento de crear empleos y atraer inversiones, rescataría el proyecto, en cuya última presentación ya no se mencionó el nombre de quien se supone sería su principal financiero, el millonario extranjero Donald Trump.

Como se recordará, apenas estrenado en el cargo de alcalde, Aurelio Joaquín hizo una serie de declaraciones a medios de comunicación de fuera del estado, en las que hablaba de varios proyectos turísticos en Cozumel.

Entre ellos estaba el supuesto hotel de la cadena Sheraton en la zona de Punta Tormentos, trabajos actualmente detenidos por las autoridades federales del medio ambiente al haberse emprendido sin permiso y sobre una zona con presencia de vegetación protegida en la costa del parque marino.

Mencionaba además en aquella entrevista –aparecida con el mismo texto en varios medios de comunicación capitalinos y portales de Internet- que su gobierno impulsaría el proyecto inmobiliario de Donald Trump, cuyo hijo visitó la isla por esos días y estuvo en la casa del alcalde, como tuvo que aceptarlo luego de que POR ESTO! le cuestionara al respecto.

En aquella ocasión Aurelio Joaquín afirmó que no había ningún proyecto en concreto, que no habló del tema con el hijo de Donald Trump y que en cuanto hubiera alguna novedad al respecto, él sería “el primero en darlo a conocer”.

Sin embargo, exactamente tres meses después, el pasado 18 de agosto, en una reunión del comité de seguimiento del plan de ordenamiento ecológico de Cozumel, realizada en un hotel de la zona Norte de la isla y sin la presencia de la prensa, Aurelio Joaquín dio entrada al proyecto “Punta Arrecifes Resort”, el mismo que al ser vigorosamente rechazado por la comunidad en varias marchas y por varios meses, causó la ruina política de su primo Gustavo Ortega al final de su mandato al frente del ayuntamiento.

La nueva versión del proyecto es menos ambiciosa que la original, pues habla de 600 cuartos en una primera etapa y no de los 3 mil que se manejaban en tiempos de Gustavo Ortega.

También, se dejó de mencionar el nombre de Donald Trump como el principal inversionista y se dijo que el proyecto es de la familia yucateca Barbachano, que se ostentan como dueños de esa parte de la isla, sin que quede claro como obtuvieron esa propiedad.

En la reunión estuvieron presentes los funcionarios estatales Javier Díaz Carbajal y Angel Mota Salazar; así como los dirigentes de las principales agrupaciones empresariales y sociales de la isla.

El proyecto incluye una marina y un campo de golf y en su trazo original no eran 600 habitaciones sino 3 mil, además de una pista de aterrizaje para aviones privados, muelles y villas, todo lo cual parece que ahora se deja para una segunda etapa.
Cabe mencionar que cuando este proyecto fue rechazado por la comunidad, la principal razón fue que realizarlo implica urbanizar la última zona virgen de Cozumel, la cual tiene una crucial importancia ecológica, además de que se impedía el paso de la gente de la isla a las playas y se ponían en riesgo ecosistemas únicos en el Caribe como los micro atolones de playa Xa’nan.

Entre los argumentos para revivir el polémico proyecto se menciona la necesidad de vigorizar la economía de la isla y renovar su oferta como destino turístico.
Oficialmente, y a pesar de que han transcurrido casi dos semanas desde la presentación del proyecto, el gobierno de Aurelio Joaquín no ha dicho en la isla una palabra al respecto, como ofreció que lo haría, dejando el campo abierto para la especulación acerca del por qué, si el proyecto es tan bueno para todos, le interesa tanto mantenerlo en secreto.

Fuente: Por Esto!

23 de mayo de 2011

Donald Trump, tras costa virgen

Varios kilómetros de playas vírgenes de suave arena blanca y una porción de mar al que la presencia de los únicos micro atolones coralinos del Caribe occidental, convierten en una inmensa piscina, es lo que está en el punto de mira del especulador inmobiliario Donald Trump en el otro lado de la isla. Terrenos que, sin embargo, están protegidos por diversas leyes, y supuestamente no se deberían tocar.

El eterno y hasta ahora no resuelto debate entre conservación ambiental y desarrollo inmobiliario tiene un nuevo capítulo en la parte norte oriental de la isla de Cozumel, la cual por cierto, se supone que está en proceso de ser declarada “área natural protegida”, en un proceso que el gobierno federal ha detenido por los últimos dos años.

Desde el año 2006, se supo primero como rumor y luego como algo que se confirmó por las más altas autoridades de entonces, que el millonario norteamericano Donald Trump, tenía el interés de invertir en la costa oriental de Cozumel, en terrenos que se supone fueron propiedad del finado empresario yucateco Fernando Barbachano y ahora son propiedad de su familia. No está clara la forma como el extinto empresario yucateco se hizo de esas tierras, que para efectos legales tienen el nombre de “Rancho Ixpalbarco”, pues representantes del Ejido Isla Cozumel –creado en los años 30 del siglo pasado por el gobierno de Lázaro Cárdenas- han explicado que cuando se creó el ejido, sólo existían ranchos como el Buenavista, de los Villanueva; en el sur oriente de la isla, el Rancho Chankanaab, de los Marrufo en la costa occidental o el San Gervasio, de los Novelo, en el centro de la isla, familias todas residentes de Cozumel desde la época del repoblamiento, en la segunda mitad del siglo 19.

No se conocía, sin embargo, dicen, la existencia de ningún Rancho Ixpalbarco en la costa norte oriental, cuyas únicas instalaciones aparentes consisten en una barda en medio de la nada donde mediante letras grabadas en acabado de cemento pulido, se asegura que esta propiedad fue inscrita en el registro de la entonces Secretaría de Agricultura y Fomento el 1º de abril de 1946, casi diez años después de la creación del ejido; y advierte también de la inscripción de este supuesto rancho en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio del entonces Territorio Federal de Quintana Roo, el 27 de agosto de 1963.

El terreno abarca una buena extensión de algunas de las mejores playas que le quedan a la isla y de hecho a todo el norte del estado, playas que se han preservado del deterioro y de la erosión que afectan a Cancún y la Riviera Maya, precisamente porque no hay hoteles ni residencias que se hayan construido sobre sus dunas.

Una de estas playas, la llamada Ha Nam, es parte de la única formación de atolones de coral y laguna marina en esta parte del Caribe; un lugar que los buzos y los biólogos conocen como “micro atolones”, y que desde hace tiempo han tratado de ser incluidos en una posible área protegida marítima que promueve el propio Parque Marino Nacional Arrecifes de Cozumel, ya que se trata de un lugar único por sus características en el que se pueden encontrar desde estrellas de mar hasta tiburones.

Por el lado de la costa, existen lagunas, tanto estacionales como permanentes, y manglares donde viven cocodrilos, aves migratorias –como diversas especies de patos- y magníficas aves residentes como el águila pescadora; además de que las poblaciones vegetales son macizas colonias de palmas que, como el chit y la palma de guano, están también dentro de la norma oficial 056 sobre especies protegidas.

Las playas poseen inmensas dunas de fina arena que
es mantenida en su lugar gracias a las marañas de vegetación rastrera y resistente a ese tipo de suelo que crece sobre ellas, además de que las largas franjas de arena entre las dunas y el mar, sin obstáculos, luces ni construcciones que les estorben, son hoy por hoy uno de los últimos y más importantes santuarios de reproducción de la tortuga marina en todo el norte de Quintana Roo.

Hasta ahora, las únicas empresas que han tenido la suficiente imaginación e iniciativa para sacarle provecho económico a esos lugares, han sido las empresas de excursiones guiadas o “tours” dedicadas principalmente al mercado de los cruceros, que entran ahí en vehículos todo terreno para llevar a los turistas a las ruinas mayas que se erigen aquí y allá a lo largo de la costa, a la orilla del mar, utilizando un camino cuyo trazo original fue obra de los mismos ejidatarios hace décadas.

Los terrenos tienen dueños, pero los planes de ordenamiento ecológico de Cozumel y diversas leyes federales, han impedido hasta la fecha que se colonice esa parte de la isla.

Como en todo proyecto, en el de Donald Trump hay personas que opinan a favor y otras en contra, los que están a favor citan la creación de empleos y la posibilidad de que la isla recupere su nivel como un destino hotelero exclusivo –sitio perdido ante el apabullante crecimiento de los cruceros y sus miles de visitantes en los muelles de la costa occidental- como las principales razones para apoyarlo.

Los que se oponen critican que el supuesto desarrollo pueda darse sólo a costa de la destrucción de lo que al final del día, son los verdaderos atractivos de la isla de Cozumel; dicen además que por más que se pretenda evitarlo, si se deja pasar este proyecto luego vendrán otros, primero a un lado y luego “a sólo cinco kilómetros”, hasta depredar el resto de la costa y que se crearán también asentamientos irregulares para la gente que trabaje ahí y no quiera o no pueda regresar todos los días a la ciudad de San Migue de Cozumel, representando un jugoso negocio al principio, pero poniendo en riesgo la viabilidad ambiental y económica de la isla en el mediano y el largo plazo.

Fuente: Por Esto!

20 de mayo de 2011

Donald Trump Jr. estuvo en “plan de vacaciones”

Sí estuvo este pasado miércoles Donald Trump jr. en Cozumel con su familia pero “vino a bucear” y aunque sí fue recibido por el alcalde Aurelio Joaquín, el funcionario asegura que no se habló de negocios y dice que personalmente no conoce de proyecto alguno del empresario en el otro lado de la isla, más allá de lo que se ha publicado en los medios de comunicación.
Entrevistado sobre el polémico tema, el alcalde de Cozumel dijo que no tenía idea de la forma en la que un programa de espectáculos, como el de Maxine Woodside había dado desde anteayer la noticia de la llegada de Trump jr. a la isla, antes de que lo hiciera oficialmente su gobierno.
Sin embargo, aceptó que el hijo del millonario sí estuvo el miércoles en la isla, “como muchos otros turistas, en plan de vacaciones” y que como lo hace mucha otra gente, “ricos y pobres”, había pasado a su casa y se le había recibido “como a todos los demás”, pero solamente “por cortesía” y de manera muy breve.
Aurelio Joaquín, alcalde de Cozumel desde el pasado 10 de abril, hace poco más de dos meses, dijo desconocer los detalles de algún proyecto que este u otro empresario puedan tener en el otro lado de la isla; sin embargo, dijo también que su gobierno está abierto a escuchar todas las propuestas “pero ante todo con respeto a la ley y al medio ambiente” y aseguró que sí se puede hacer un desarrollo que no devaste a la naturaleza sino que la aproveche como parte del atractivo y por lo tanto la proteja.
Puso como ejemplo de esto al desarrollo “Mayakobá” en la Riviera Maya y se preguntó “¿por qué no podemos tener un Mayakobá en Cozumel”.
Sin embargo, insistió en que no conoce los planes específicos de Donald Trump y negó haber dado declaraciones a medio alguno al respecto.

Noticia en muchas partes

A pesar de lo enfático que Aurelio Joaquín fue en negar que haya sido él la fuente de la información que se le citó sobre el polémico proyecto; lo cierto es que con su conocimiento o sin él, son diversos los medios, tanto nacionales como estatales, escritos y de formato digital, que reproducen datos sobre el proyecto de Donald Trump citando como fuente al alcalde.
A continuación, un párrafo de la nota del periódico nacional El Financiero publicada el pasado 17 de mayo que se explica por sí mismo: “Con inversión privada de 65 millones de dólares para la construcción de dos importantes hoteles y un techo financiero de 46 millones de pesos, para el desarrollo de infraestructura turística, Cozumel se perfila para convertirse en el primer destino de Quintana Roo”.
“El alcalde Aurelio Joaquín González destacó que con el inicio de 2012 empezarán la construcción de los dos nuevos hoteles, que estarán ubicados en la parte norte de la isla”.
“El proyecto del empresario estadounidense Donald Trump será de mayor dimensión y se espera su desarrollo para los próximos cuatro años, ya que contarán con mil habitaciones, un campo de golf y una marina en su primera etapa”.
“Para este complejo, indicó, se contará con un capital de 60 millones de dólares, que llega a la isla luego de cuatro años de no tener inversión foránea para infraestructura hotelera de gran tamaño”.
“Al crecimiento de la industria hotelera de Cozumel se sumará el hotel Bahía Turquesa, (el que cerró el camino a vehículos de motor en la zona de Punta Tormentos) en el cual la cadena Hilton invertirá cinco millones de dólares para poner a disposición de los turistas 200 habitaciones, también en la zona norte de la isla”. Textual.

Fuente: Por Esto!

De ser necesario marcharán y darán la pelea una vez más

“No permitiremos que sigan destruyendo a Cozumel y si tenemos que movilizarnos una vez más, marchar una vez más y dar la pelea una vez más así lo haremos porque no es justo que los gobernantes se asocien con los inversionistas para disponer de la isla a nuestras espaldas como si la isla fuera suya y no de todos los que vivimos aquí” advierte el grupo ecologista Citymar ante el ‘extraño retorno’ del emporio inmobiliario de Donald Trump y su proyecto para la costa oriente de Cozumel, donde “nos van a crear un Guantánamo”, aseguran los ecologistas.

Esto porque de concretarse el desarrollo de Trump, parte de su ‘exclusividad’ consistirá en que los indeseables no se podrán acercar siquiera, empezando por los cozumeleños, pues la costa norte oriental se volvería de acceso controlado.

Al menos así era en el proyecto original “Punta Arrecifes Resort” que en 2007 presentó la corporación Trump en un hotel de Miami junto al entonces alcalde Gustavo Ortega, quien de hecho, durante casi todo su trienio al frente del municipio, impidió el paso de la comunidad a esas playas mandando poner una guardia armada de policías día y noche durante más de dos años y medio, con lo que en los hechos canceló el derecho constitucional al libre tránsito de todos los ciudadanos y su acceso a litorales propiedad de la nación.

El proyecto no se concretó en ese entonces porque la comunidad cozumeleña tuvo una fuerte reacción de rechazo, sobre todo de parte de jóvenes universitarios –de la Uqroo y de los planteles privados- y hasta de aguerridos colectivos de jóvenes “punks” “skatos” “emos”, “darketos” y demás tribus urbanas que también existen en Cozumel y hace cuatro años salieron a dar la pelea.

Ahora, ante el resurgimiento del polémico proyecto, la primera en externar su reacción fue la líder del conocido grupo Citymar, Guadalupe Alvarez, quien advirtió al gobierno municipal que reflexione sus planes, pues vaticinó que las protestas de hace cuatro años se repetirán si nuevamente se intenta “destruir lo poco que le queda a Cozumel y que representa el patrimonio de las siguientes generaciones, el cual los gobernantes no tienen derecho de poner en riesgo”.

Además lamentó que sea justamente Aurelio Joaquín González quien, como alcalde, avale el resurgimiento de este asunto pues recordó que su abuelo, el finado don Aurelio Joaquín Ibarra, (q.e.p.d.) fue un apasionado defensor de la integridad natural de la isla “y siempre tuvo como bandera el rechazo rotundo a la destrucción de Cozumel en nombre de los intereses de los empresarios depredadores del medio ambiente”.

Ante ello advirtió que “ni modo, si otra vez tenemos que marchar vamos a marchar y además haremos todo lo posible por denunciar las intenciones de destruir la costa de (la zona de) Punta Molas” pues recordó que no son nada más leyes municipales o estatales las que prohíben que se toque esa parte de la isla, sino que son ordenamientos de nivel federal los que protegen esos ecosistemas y que esas leyes impiden los planes de construir ahí “aunque tengan dueño los terrenos porque de todos modos están regidos por la ley”.

Insistió en que no se debe permitir que se afecte esa zona ya que es de donde se absorbe de forma natural el agua dulce de la que depende toda la vida en la isla, tiene manglares, lagunas costeras, dunas, es santuario de tortugas y cuenta con extensas colonias de vegetación protegida por las normas oficiales mexicanas “y les guste o no les guste, esas leyes se tienen que respetar”.

Fuente: Por Esto!

19 de mayo de 2011

Reviven proyecto inmobiliario

Revive Aurelio Joaquín el proyecto inmobiliario de Donald Trump en el otro lado de la isla, el cual pone en peligro a la última zona salvaje de Cozumel y por eso concitó hace cuatro años el repudio de la comunidad cozumeleña, dando al traste con el final del trienio de su primo Gustavo Ortega Joaquín; el actual alcalde dijo que el proyecto se ha “corregido” y asegura que esta misma semana se reunirá con el hijo del conocido especulador inmobiliario, quien es también cuestionado en su propio país.

Entre mediados del 2007 y hasta abril del 2008, la gente de Cozumel organizó cuatro marchas de protesta en repudio de este proyecto, la más dura de ellas fue la realizada el día del último informe de gobierno de Gustavo Ortega.
En aquella ocasión, los manifestantes, la mayoría de colectivos de jóvenes que se organizaron espontáneamente, rodearon el centro de convenciones, donde Ortega Joaquín leía su último informe, y obligaron a que el funcionario y muchos de sus invitados salieran en medio de ruidosas consignas y letreros en los que se acusaba al ex munícipe de estar vendiendo la isla a espaldas de la población.

En aquel momento, el proyecto de Donald Trump que se había manejado como un secreto por la administración municipal en turno, se conoció porque este diario publicó los datos de su existencia, que luego fueron confirmados por el propio Gustavo Ortega.

Ahora, el proyecto se reactivó una vez iniciada la administración de Aurelio Joaquín, primo de Ortega Joaquín, y tampoco se sabría nada en la isla de no ser por las preguntas directas de los reporteros que hicieron al actual alcalde admitir que en esta misma semana se estaría reuniendo con el hijo del magnate inmobiliario (mal visto actualmente en su país por sus enfrentamientos públicos con el presidente Barack Obama al punto de que acaba de renunciar a su pretensiones de postularse él mismo a la presidencia).
El vocero del alcalde de Cozumel, Víctor Hernández, cuestionado al respecto aseguró que sí habría tal reunión y ofreció que se informaría de ella a toda la comunidad en cuanto así sucediera.

Sin embargo, para ese momento, por la radio nacional y por medio de la fuente de espectáculos, el programa “Todo para la Mujer con Maxine Woodside” daba a conocer que “Poco después del medio día de hoy (miércoles) aterrizó Donald Trump Junior en Cozumel porque va a construir todo un complejo turístico por aquellos lugares” y agrega que tal desarrollo “se planea terminar en los próximos cuatro años, contará con mil habitaciones, campo de golf y una marina, en su primera etapa”, para rematar con que “de acuerdo con fuentes cercanas a Ana María Alvarado, co-conductora de "Todo para la Mujer", el empresario viene con toda una comitiva para llevar a cabo este proyecto en playas mexicanas”.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, aunque su nombre es aún famoso, en Estados Unidos Donald Trump ya no es tan rico ni tiene la influencia que tuvo en los años ochenta y noventa; de hecho, sus más recientes proyectos han concitado el rechazo de la gente como le sucedió con un campo de golf que pretende hacer en una de las pocas zonas naturales que le quedan a Escocia, o de plano han fracasado como en Playas de Rosarito, Baja California, donde se supone que construiría unos grandes condominios que se supone activarían la economía de aquella región, como se dice lo hará en Cozumel, pero allá terminó todo en un fraude por el retiro del inversionista y porque no le devolvieron el dinero a quienes habían comprado por adelantado.

Fuente: Por Esto!

18 de octubre de 2010

Impune crimen ecológico

Luego de más de cuatro años de presentadas las denuncias y tras haberse usado el incidente como pretexto para cancelar en los hechos la garantía constitucional de libre tránsito en el otro lado de la isla, el crimen ecológico cometido con la apertura ilegal de caminos en esa zona de Cozumel, sigue impune.
En el año 2005, sin permiso de las autoridades federales competentes en el asunto y sólo amparados en un permiso estatal, se abrieron de manera indebida caminos destruyendo selva y dunas al norte de Mezcalitos.
Por estos hechos, se presentaron sendas denuncias “contra quien resulte responsable” ante la PGR y cuando las cosas salieron a la luz pública, a principios del 2006, la reacción del gobierno municipal fue aprovechando la indignación generalizada, cerrar el acceso hacia Punta Molas supuestamente para que quienes habían abierto ilegalmente esos caminos, no pudieran hacer uso de ellos; pero en realidad, lo que se hizo fue impedir el paso de todos los habitantes de la isla por más de dos años.
Sin embargo, luego se supo que el ayuntamiento de aquel entonces, encabezado por Gustavo Ortega Joaquín, ya había iniciado el proceso de vender esa zona de la isla y permitir que se construyera ahí, en una zona hasta hoy bajo una protección ecológica especial, un proyecto inmobiliario que encabezaba el especulador inmobiliario internacional Donald Trump.
Además se supo que la persona favorecida con un permiso que luego resultó haber sido emitido de forma indebida por el gobierno del estado, fue un italiano llamado Enrico Fracassi, quien se ostentaba como representante legal de una empresa llamada Trans Caribbean Trust, que hasta la fecha se dedica a vender terrenos de playa en todo el Caribe mexicano.
En el caso de Cozumel, esas ventas fueron también indebidas en el sentido de que ofrecían terrenos para construir residencias al norte de Mezcalitos, donde tanto los asentamientos humanos como la construcción de viviendas con materiales duros, están prohibidos.
A pesar de eso, muchas personas sobre todo de origen extranjero han comprado esos terrenos y se les ha dicho que en el futuro se les permitirá hacer con ellos lo que quieran, lo cual está por verse ya que se trata de una zona ecológicamente sensible de la isla que además, está a punto de ser declarada área de protección de flora y fauna.
Lo que queda aún pendiente es que la PGR determine qué personas fueron las responsables de la apertura de esos caminos para que los presente ante un juez, los documentos que existen están emitidos a nombre del ejidatario Claudio Góngora Coral y del mencionado italiano Enrico Fracassi.

fuente: Por Esto!